Palabras de contratapa de El guadal del mundo. Por Osvaldo Rossi
Desde El guadal del mundo de Emil García Cabotestá dividido en tres partes: El guadal, Interludio y La Ley. El Diccionario de la Real Academia Española nos dice que guadal es una “extensión de tierra arenosa que, cuando llueve, se convierte en un barrizal” y la lectura de este libro puede verse como un viaje entre el barro creador, vale decir entre el principio, y el fin último, destino determinado por una ley inexorable.
En todo el libro se respira un aire a recapitulación, a recuerdo resumido de las experiencias de la vida, entendiéndose que aquí “está implícito en la idea que todo el pasado está por así decirlo contenido sumariamente en el presente”, como observó Giorgio Agamben en El tiempo que resta (2006). Y entendiéndose además que, por extensión, el presente habitará los días del porvenir: “Cuánto hay de uno en los otros/ y cuánto de todos/ llevamos a cuestas/ por dictamen de la Ley.”
Cavilaciones entre ser y devenir, determinismo que no elude la contingencia, inmanencia que se pone a prueba, experiencia de vida sobre la que se reflexiona y conduce a la indagación, Emil García Cabot confirma una vez más en este libro lo que sostuvieron María Zambrano y sus seguidores: que la poesía es otra forma de filosofar.